La Banda Badaya

Quien no recuerda esos felices ochenta en los que una banda de macarrillas conocida por la calle en la que tenían su base de operaciones se hicieron dueños y señores del pequeño hampa vitoriano; si no mal recuerdo sus pequeños escarceos no pasaban de cuatro sopla mocos (aunque alguno se llevó alguna magulladura de más), mangarte unas pelillas y todo lo más sacarte por la cara el Seiko que con tanto cariño conservabas de tu primera comunión; o aquellos correcalles entre los mods y los rockers en el entorno de “la Beato” en los que en base al honor musical los pijos de pantalón pitillo y parka verde traída de Londres y los fieles a Barón Rojo con chupa de cuero,  no pasaban mucho más allá del “que te pego leche”, en el que la honrilla juvenil quedaba mancillada si estabas en minoría o te hinchabas como un pavo frente a las niñas si eras tú el que conseguía poner en un brete a los de la banda rival. Entonces unos y otros aún conservábamos el pelo y llamar a los tele porteros de las casas por la noche  era lo más audaz y peligroso que sucedía.

Cosa bien diferente  es lo que ahora día sí, día también, llena las páginas de sucesos de los periódicos. Nos estamos acostumbrando dramáticamente a leer cada mañana como a un pobre chaval tenga o no culpa de nada, le revientan la cabeza a patadas en el patio del colegio sin que nadie mueva un dedo, a ver estupefactos como las mayores aberraciones son consideradas como “gamberradas sin importancia” y colgadas de Youtube para solaz del autor y orgullo de sus amigos, o cómo el sexo es considerado algo banal y, en la sociedad con mayor y mejor información y educación sexual de la historia, los jóvenes trivializan tanto el asunto, que les importa un comino vejar a cualquier chica y mercadear con imágenes como si de la última Interviú se tratase…

Aunque tampoco nos llevemos a engaño; cuando el juguete más vendido en Navidad ha sido la Xbox  con los últimos juegos de guerra incorporados o el programa favorito de los niños es el pressing catch, tampoco nos podemos lamentar si luego los niños se creen que partirle la cara al prójimo es igual de divertido que lo que hacen sus héroes catódicos. Si quieren un botón demuestra les invito cualquier sábado por la mañana a cualquier patio de cualquier colegio donde se juegue, por ejemplo un partido de fútbol de cadetes y observen las lindezas con la que padres, jugadores o entrenadores se dirigen al rival o al árbitro. Como dice mi madre a más de uno habría que lavarle la boca con jabón. Así que cuando una sociedad normaliza la impunidad con la que actúan algunos de  sus jóvenes como si de algo coyuntural se tratase, y de esto saben mucho los profesores de los colegios, está abocada al más rotundo fracaso tanto social como moral….así que luego no nos extrañemos si los chavales se vuelven cada vez más intransigentes, violentos, racistas o xenófobos…del desprecio al inferior o al diferente hacen su máxima; así es entonces cuando  la mayoría de los jóvenes normales, estudiosos o respetuosos viven acongojados con lo que ven en los patios, las calles o la tele y así es, cuando por el efecto acción-reacción, los padres exigen vigilancia en las salidas de las clases, guardas jurados en los pasillos o como espero que tardemos mucho en ver, arcos de seguridad a la entrada de las clases. Trasladamos la responsabilidad del cuidado de nuestros hijos a las instituciones, a las direcciones de los centros de formación o a la policía municipal y aquí paz y después gloria.

Hace bien poco una persona muy cercana bramaba con furia contra todo lo que se movía porque su ejemplar hijo de quince años había aparecido un sábado por la noche en urgencias con un principio de coma etílico. De la borrachera del impúber por supuesto tenía la culpa el desaprensivo hostelero que le había dispensado los cubatas, la policía municipal que no controlaba los accesos a los bares de Cuesta, y por supuesto el alcalde que permitía que esto ocurriese en la plácida, tranquila y aburrida  Vitoria. Para calmar tal enfado sólo se me ocurrió una frase :Y tú, dónde estabas tú?

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3 respuestas a La Banda Badaya

  1. Iñaki dijo:

    Fueron años de mucha movida , nunca vi peleas como las vividas en los años 80 . Todos los barrios eran bandas , Abetxuco , la banda de El pilar , Zaramaga , sansomendi , Lakua …..
    Hoy muchos de esos jóvenes , están casados o no están . Quien sabe . muchos se han mudado , los con menos suerte se enrolaron en las drogas , pisaron cárcel , todo aquello queda en el recuerdo , pero todos eran de bandas de la ciudad , no había procedencias ….pero ….hoy es distinto , uno pierde el hilo .
    ¡Vitoria a cambiado ! ¡ y cambiará aun más ! hoy se oyen de bandas de otras nacionalidades que se han ubicado en la ciudad , peleas entre Latinos , Magrebies y alguno suelto de nacionalidad española , quizás hoy se vean como peleas espectaculares , sin escrúpulos , salvajes ….. Pero todo vuelve a ser lo mismo , hemos cambiado nosotros , nos hemos tranquilizado , estabilizado y ahora vemos lo actual de otra forma , quizás cruel , pero todo es lo mismo .

    Gracias por tu publicación , me ha traído recuerdos .

  2. Pablo dijo:

    Delincuente herido gravemente en un control de la Guardia Civil. 13-01-1980.
    http://elpais.com/diario/1980/01/13/espana/316566024_850215.html

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